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Cómo conservar alimentos de forma casera

Cómo conservar alimentos en casa

Conservar alimentos de forma casera puede tener muchas ventajas. En primer lugar, puede ser una forma de ahorrar dinero, ya que permite comprar alimentos en grandes cantidades y en temporada, y luego almacenarlos para su consumo en un futuro cercano. Además, la conservación casera de alimentos también puede reducir el desperdicio, ya que se pueden aprovechar los excedentes de una cosecha o de una compra.

Otra ventaja de la conservación casera de alimentos es que se puede controlar la calidad y la frescura de los alimentos. Algunas técnicas de conservación, como la fermentación o el encurtido, pueden incluso mejorar el sabor y la textura de algunos alimentos.

Además, al conservar los alimentos en casa, se puede evitar el uso de aditivos artificiales y conservantes químicos, lo que puede ser beneficioso para la salud. También se puede evitar el uso de envases y embalajes innecesarios, lo que puede reducir el impacto ambiental.

Por último, la conservación casera de alimentos puede ser una forma barata y eficaz de hacernos con una despensa de emergencia con alimentos saludables ante cualquier eventualidad, como un apagón o un bloqueo de las infraestructuras por fenómenos naturales.

Conservas por cocción

Ésta técnica nos permite conservar comida ya cocinada, como estofados, salsas, sopas, etc. Necesitaremos frascos de cristal con tapas de metal a rosca que cierren muy bien. Para ésta técnica no podemos usar nada de plástico.

Lo primero será esterilizar los frascos y las tapas en agua hirviendo unos 10 minutos para eliminar gérmenes y bacterias y garantizar la higiene del proceso. Después llenamos los frascos con nuestra comida hasta arriba pero dejando un dedo de aire hasta el borde. Recuerda no manipular directamente el interior de las tapas o los frascos, puedes usar guantes de látex para mayor seguridad. Los cerramos apretando muy bien y los sumergimos completamente en agua hirviendo de 15 a 20 minutos.

Al sacarlos apretaremos las tapas de nuevo protegiéndonos del calor con una manopla de horno o un trapo, puesto que con la dilatación del calor puede que las tapas se aflojen. Ahora los colocaremos con la tapa hacia abajo para facilitar la distribución del calor y el efecto del vacío y los dejaremos enfriar lentamente a temperatura ambiente. Una vez estén fríos, los podremos dar la vuelta y almacenar en un lugar seco, fresco y protegido de la luz solar. Este tipo de conservas pueden durar de 1 a 3 años.

Conservas cocinadas en frasco

Esta técnica es parecida a la anterior pero lo que haremos será meter los ingredientes crudos en el frasco y dejar que se cocinen dentro de él a la vez que se produce la conservación por vacío. Este método hace que los alimentos se conserven entre uno a dos años.

De nuevo utilizaremos frascos de cristal con tapas de rosca de metal que aprieten muy bien. Nada de plástico. Esterilizamos los frascos y las tapas hirviéndolas 10 minutos y llenamos nuestros frascos con los ingredientes. Por ejemplo vamos a meter pollo sazonado, aceite de oliva, granos de pimienta, ajo, cebolla, verdura troceada al gusto como zanahoria o pimiento y hierbas o especias al gusto, como romero, albahaca o nuez moscada. Es importante llenar los frascos lo máximo posible para dejar el mínimo aire posible dentro.

A continuación necesitamos una olla lo suficientemente honda como para que los frascos estén cubiertos de agua totalmente. En el fondo de la olla colocamos un trapo para proteger los frascos de cristal y ponemos a hervir los frascos a una temperatura de entre 90° a 100°C (194 a 212 Farenheit). El tiempo de cocción para pollo será de cerca de una hora y otras carnes necesitarán dos. una vez frías, las conservas se deberán almacenar idealmente en un lugar seco, ventilado y protegido de la luz solar.

A continuación podemos ver un vídeo tutorial a modo de ejemplo donde se conservan tomates.

Conservar al vacío

Cuando envasamos alimentos al vacío, éstos aumentan notablemente su capacidad de conservación. Esto ocurre porque al retirar el aire se evita la proliferación de bacterias. Si envasamos comida cocinada al vacío y además la metemos en la nevera, ésta nos aguantará un par de meses. Otros alimentos frescos como carne, verduras o pescados duplicarán o triplicarán su tiempo de conservación.

Todo lo que necesitamos es una máquina casera de vacío y bolsas especiales para vacío. Hoy en día tienen un precio muy asequible, un tamaño reducido y son fáciles de manejar. El procedimiento es colocar los alimentos dentro de la bolsa dejando algo de espacio hasta el borde, colocar éste en la ranura de vaciado y soldado de la máquina y esperar a que ésta termine el trabajo.

💡 Para comidas en las que haya salsas o grasa, lo ideal es meterlas primero en la nevera un buen rato para que la grasa espese o solidifique puesto que si no, al realizarse el vacío la máquina puede succionar el líquido también.

Éstos son algunos de los modelos que podemos comprar fácilmente online para envasar al vacío en casa:

Deshidratar alimentos

Éste es un método de conservación natural que elimina el agua de los alimentos evitando que hongos y bacterias proliferen y alargando su tiempo de conservación incluso hasta a varios años. Se pueden deshidratar casi cualquier tipo de alimentos, siendo los más comunes las verduras y frutas, la carne y el pescado.

Hay dos métodos principales de llevar a cabo la desecación, que son: el horno convencional y la máquina de deshidratar casera, siendo ésta última la más aconsejable por consumir menos energía, ser más fácil de regular, destruir menos vitaminas y asegurar que los alimentos no se lleguen a quemar. Algunos modelos asequibles de deshidratadores caseros son:

Si utilizamos el horno el proceso será: lavar y secar muy bien los alimentos, por ejemplo verduras o frutas, cortarlas después en rodajas finas y meterlas al horno a la mínima temperatura (máximo 60°c ó 140 Farenheit). El tiempo de secado dependerá del producto y el tamaño pero podremos ir comprobando de vez en cuando si ya está desecado.

Conservas en salazón y en aceite

La conservación de alimentos en salazón y en aceite es una técnica que se ha utilizado desde la antigüedad para preservar alimentos y prolongar su vida útil. Ambas técnicas consisten en crear un ambiente hostil para el crecimiento de microorganismos, como bacterias y hongos, que pueden degradar los alimentos y hacer que se echen a perder.

La salazón es una técnica de conservación que se utiliza para alimentos como carne, pescado, queso y verduras. El proceso de salazón implica la adición de sal al alimento para reducir la actividad bacteriana. La sal deshidrata el alimento, lo que hace que sea más difícil para los microorganismos crecer y multiplicarse. Para conservar los alimentos en salazón, se utiliza una mezcla de sal y agua para crear una solución salina. Los alimentos se sumergen en esta solución y se dejan durante un período de tiempo determinado, dependiendo del tipo de alimento y de la cantidad de sal utilizada. Después de este proceso, los alimentos pueden ser enjuagados para eliminar el exceso de sal antes de su consumo.

La conservación de alimentos en aceite es otra técnica que se utiliza para prolongar la vida útil de los alimentos. Los alimentos como quesos, pimientos, los tomates y los ajos se pueden conservar en aceite, que actúa como un medio para evitar que los microorganismos crezcan. Para conservar los alimentos en aceite, se sumergen en un recipiente lleno de aceite y se sella herméticamente para evitar la entrada de aire. Los alimentos pueden almacenarse durante largos períodos de tiempo, siempre y cuando el aceite se mantenga fresco y no se enrancie. Es importante tener en cuenta que los alimentos conservados en aceite deben almacenarse en un lugar fresco y seco para evitar que el aceite se degrade.

En conclusión, la conservación de alimentos en salazón y en aceite es una técnica muy útil para prolongar la vida de los alimentos y reducir el desperdicio o almacenar para épocas de escasez. Ambas técnicas pueden ayudar a los consumidores a ahorrar dinero y reducir su impacto ambiental. Es importante seguir las pautas de seguridad alimentaria para garantizar que los alimentos conservados sean seguros para el consumo humano.

Conservas en almíbar

El almíbar es una solución de azúcar y agua que se utiliza comúnmente para conservar frutas, ya que el alto contenido de azúcar en el líquido ayuda a preservar la fruta y prolongar su vida útil. Para conservar alimentos en almíbar, se necesitan frutas frescas y maduras, azúcar y agua.

El proceso de conservación en almíbar es bastante simple. Primero, se debe preparar el almíbar, que se hace calentando agua y disolviendo azúcar hasta que se forma una solución. Luego, se cortan las frutas en pedazos pequeños y se colocan en un recipiente con el almíbar caliente. Las frutas se sumergen en el almíbar y se dejan cocinar a fuego lento para que absorban el almíbar y se conserven adecuadamente.

Para preservar aún más las frutas en almíbar, se pueden utilizar frascos esterilizados para el almacenamiento. Los frascos deben ser limpios y esterilizados en agua hirviendo antes de llenarlos con las frutas y el almíbar. Una vez que se han llenado los frascos, se cierran herméticamente y se colocan en un lugar fresco y oscuro para su almacenamiento.

Las frutas conservadas en almíbar se pueden utilizar en postres y también se pueden consumir solas. Algunas de las frutas más comunes que se conservan en almíbar incluyen duraznos, peras, ciruelas, fresas y albaricoques. También se pueden agregar especias y hierbas al almíbar para agregar más sabor y variedad al proceso de conservación en almíbar.

Conservas en salmuera

La conservación de alimentos en salmuera es una técnica utilizada en todo el mundo para mantener los alimentos frescos y disponibles durante períodos más prolongados. La salmuera es una solución de agua y sal que se utiliza para preservar verduras, carnes, pescados y otros alimentos.

Una de las principales ventajas de conservar los alimentos en salmuera es que es un método efectivo y económico para mantener los alimentos frescos durante mucho tiempo. La sal en la salmuera actúa como un conservante natural, eliminando las bacterias y microorganismos que pueden causar la descomposición del alimento. Por lo tanto, los alimentos pueden almacenarse durante semanas o incluso meses sin perder su calidad ni sabor.

Otra ventaja de la conservación en salmuera es que los alimentos adquieren un sabor y una textura únicos. La salmuera puede dar a los alimentos un sabor salado y un poco agrio, lo que puede ser una delicia para muchos paladares. Además, la salmuera puede cambiar la textura de algunos alimentos, como las verduras, haciéndolas más crujientes.

La conservación en salmuera también es una técnica relativamente fácil de usar y no requiere mucho equipo especializado. Los alimentos se sumergen simplemente en una solución de agua y sal y se almacenan en un lugar fresco y oscuro.

En resumen, la conservación de alimentos en salmuera es una técnica efectiva, económica y fácil de usar para preservar los alimentos durante largos períodos de tiempo sin perder su calidad ni sabor. Es una excelente forma de ahorrar dinero, reducir el desperdicio de alimentos y experimentar con sabores y texturas únicos. En el siguiente vídeo puedes ver un tutorial sobre cómo conservar alimentos en salmuera.

Confiamos en que éste artículo haya sido útil e interesante para tí. Te deseamos mucha diversión probando estas técnicas de conservación de alimentos caseras!